Manizales sobre cenizas: suelos volcánicos, agua escondida y el legado de Fernando Sánchez Zapata

 El riesgo geológico es también una cuestión de equidad.



Introducción

Manizales no solo se ve desde las nubes: también se siente. Cada vez que llueve con fuerza, muchos contienen la respiración. No es miedo al agua, sino a lo que el agua despierta: la tierra que cede, la que se viene. ¡Parce!

La ciudad se asienta sobre depósitos piroclásticos del Nevado del Ruiz —cenizas, lapilli y escorias que, con siglos de meteorización, dieron lugar a suelos fértiles pero profundamente inestables. A esto se suma una red invisible de aguas subterráneas, laderas con pendientes superiores al 40 % y una expansión urbana que, durante décadas, ha ignorado los límites del terreno.

Frente a esta complejidad, una voz se alzó con rigor técnico y compromiso social: la del ingeniero geólogo Fernando de Jesús Sánchez Zapata, profesor de la Universidad de Caldas, formado en la Universidad Nacional, y cuya vida —trágicamente interrumpida— dejó un legado que sigue guiando la gestión del riesgo en el Eje Cafetero.


Los andosoles de Manizales: cuando la fertilidad se vuelve fragilidad

Los suelos que cubren el 70 % del área urbana de Manizales son clasificados como Andosoles (WRB, 2015), producto de la alteración de cenizas volcánicas del Holoceno. Su riqueza en alofana, imogolita y materia orgánica les confiere alta porosidad, capacidad de retención de agua y fertilidad —características que hicieron posible el auge cafetero.

Pero estas mismas propiedades los vuelven altamente sensibles a la saturación. Como demostró Toro et al. (2016) en un estudio en laderas de Villanueva, “la estructura porosa de los andosoles colapsa rápidamente ante el aumento de la presión intersticial, reduciendo su cohesión efectiva en más del 60 % bajo condiciones de lluvia intensa”.

Este fenómeno no es teórico. El Servicio Geológico Colombiano (2018) reporta que el 82 % de los movimientos en masa en Manizales entre 2000 y 2017 ocurrieron en suelos volcánicos jóvenes (Holoceno tardío), especialmente en sectores como El Nogal, La Florida y El Cable.


Y Fernando lo sabía muy bien. En su tesis de maestría y en múltiples asesorías técnicas, insistía:

“no se trata de suelos ‘malos’. Se trata de suelos que exigen respeto. Construir en ellos sin drenaje, sin modelación, sin monitoreo, es jugar contra la física”.


Agua subterránea: el verdadero detonante de los deslizamientos

Muchos atribuyen los deslizamientos a “la lluvia”. Pero la lluvia es solo el desencadenante. El verdadero actor es el agua subterránea, que se infiltra con rapidez en los andosoles y en las fracturas de las rocas basálticas subyacentes.

Un estudio de Vélez et al. (2019) —con la participación directa de Fernando Sánchez Zapata— monitoreó niveles freáticos en el sector nororiental de Manizales durante el evento de lluvia de abril de 2018. Sus resultados fueron contundentes:

  • En menos de 36 horas, el nivel freático ascendió 3.2 metros en laderas con pendientes >35 %.
  • La presión de poros superó la cohesión del suelo en el 92 % de los puntos monitoreados.
  • Esto coincidió con el desencadenamiento de 11 movimientos en masa en un radio de 2 km.


 

Como escribieron los autores:

“La respuesta hidrológica de los andosoles es extremadamente rápida. La urbanización sin control hidrológico transforma un sistema natural amortiguador en un sistema amplificador del riesgo” (Vélez et al., 2019, p. 7).

Hoy, con más concreto, menos cobertura vegetal y drenajes entubados, esa dinámica es aún más crítica.


Crecimiento urbano y desigualdad territorial: el rostro social del riesgo

El Plan de Ordenamiento Territorial de Manizales (2022) reconoce que entre 2000 y 2020, el 48 % del crecimiento urbano ocurrió en zonas de amenaza alta o muy alta por movimientos en masa. La mayoría corresponde a asentamientos informales en estratos 1 y 2.

Pero el riesgo no es neutral. Como señalaba Fernando Sánchez Zapata en múltiples foros técnicos y en su labor docente en la Universidad de Caldas,

 “las familias no eligen vivir en laderas inestables por ignorancia, sino por exclusión. El riesgo geológico es, en esencia, un reflejo de la injusticia urbana”

Este enfoque —técnico y humano al mismo tiempo— fue la marca de Fernando. No se limitaba a calcular factores de seguridad. Preguntaba: ¿Quién vive ahí? ¿Qué alternativas tienen? ¿Cómo podemos transformar el riesgo en oportunidad de planificación inclusiva?


El legado de Fernando de Jesús Sánchez Zapata  

Fernando de Jesús Sánchez Zapata fue ingeniero geólogo de la Universidad Nacional de Colombia y magíster en Ciencias de la Tierra por la Universidad de Caldas. Durante más de veinte años, se dedicó al estudio de la geología urbana, la estabilidad de taludes y la gestión del riesgo en ambientes volcánicos. Ver archivo en Google Drive

Fue profesor del Departamento de Geología y miembro del Grupo de Investigación GEO-MODEL, clasificado en Categoría A por MinCiencias. Dirigió más de 15 tesis de pregrado y posgrado sobre movimientos en masa en el Eje Cafetero, y fue asesor técnico permanente de la Alcaldía de Manizales, el SGC y la Defensa Civil.

Su enfoque se resume en una frase que repetía en sus clases:

“La mejor obra de mitigación no es un muro de contención. Es una política pública informada, oportuna y justa”.

Hoy, su ausencia se siente. Pero su legado sigue vivo en cada mapa, en cada modelo, en cada estudiante que mira la montaña, no como un obstáculo, sino como un sistema que merece ser entendido.


Conclusión: caminar con la montaña, como él nos enseñó

Manizales no dejará de llover. El Nevado no dejará de ser volcán. Pero sí podemos elegir cómo convivir con esta geografía inclinada.


Honrar a Fernando Sánchez Zapata no es solo recordarlo. Es aplicar su conocimiento:

  • Exigir estudios de suelo y drenaje en toda nueva construcción,
  • Respetar las zonas no urbanizables,
  • Invertir en sistemas de monitoreo temprano,
  • Y, sobre todo, reconocer que el riesgo geológico es también una cuestión de equidad.

Porque al final, como él sabía, no se trata de dominar la montaña… sino de aprender a caminar con ella.



Referencias 

Servicio Geológico Colombiano. (2018). Mapa de amenaza por movimientos en masa, Manizales – escala 1:10.000. https://www2.sgc.gov.co/MapasGeoRiesgos

Toro, J. A., Martínez, C., & Hoyos, L. (2016). Caracterización geotécnica de andosoles en la región de Villanueva (Manizales, Colombia). Revista Facultad de Minas, 69(2), 45–59.

Vélez, M. I., Gómez, J. A., & Sánchez Zapata, F. (2019). Evaluación de la influencia del agua subterránea en la inestabilidad de laderas en el sector nororiental de Manizales. En Memorias del XXXIV Congreso Colombiano de Geología (pp. 1–10). Sociedad Colombiana de Geología.

WRB. (2015). World reference base for soil resources 2014, update 2015. FAO. https://www.fao.org/3/i3794en/I3794en.pdf


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